Hoy nevó en Mexico, Ciudad Juarez. Debo decir que quise mantenerme al margen de las estupideces del muñeco de nieve, y de la guerra de la misma. Pero al agarrar un puñado de éste hielo tan amistoso y sin forma de cubito de freezer, uno siente la necesidad de tirársela al rostro de su acompañante sin importar la cantidad de sangre que salga.
Luego de un rato de jugar con la nieve, como si tuviera 8 años, procedimos a sacarnos fotos, hasta que nos dimos cuenta que nuestras manos se entumecían al punto de no sentirlas, y aún así, seguimos jugando.
La reflexión de EPDTH para hoy es acerca de que cómo con un simple juego puede volvernos a la niñez.
Me ha pasado de ver niños jugando con cañicas o bolitas y decirles "a ver.. dejame un tiro". Y claro un debe demostrar su destreza, ya que el pensamiento que surge es "yo de niño era un capo tirando". Tabién me ha ocurrido de ver a pequeños jugando con muñecos, y lo cierto es que los de ahora hablan y hasta tienen inteligencia artificial; van a la facultad y vienen con armas reales, y de destrucción masiva. Pero en mi época, los muñecos eran más precarios, de suerte tenían ojos. Entonces al ver éstos "súper muñecos", los tomo, los miro, y pienso "que buena articulación para jugar a los Supercampeones, mientras el niño me mira pensando (probablemente) "devolveme el muñeco, porque te pateo".
Es así que uno puede regresar en el tiempo, como cuando escucha una canción que nos transporta a cierta época de nuestra vida, pero bueno, eso es algo que trataré en otra ocasión.
Por lo pronto me voy, hasta luego.
