He vuelto. Sí, luego de muchos meses sin escribir. Se que hay varios que siguen este blog por lo cual éste post es para aquellos fieles que día a día utilizan un pequeño fragmento de su tiempo al divino cohete o cuete del cual disponen, ya que para leer este tipo de blogs sin sentido y que conducen a una clara locura existencial, hay que estar al pedo.
Si bien hace tiempo que no escribo, no significa que no siga haciendo observaciones de la vida como antes, simplemente el tiempo no me daba.
En esta oportunidad quiero hablar del egocentrismo que nos rodea. Me sorprende la gente que piensa en si misma sin mirar un poquito alrededor. Estoy cansado de que en los días de lluvia las personas salgan de sus casas proponiéndose inconscientemente “vamos a pegarle a Lisandro en la frente con el paraguas”. Es que no se dan cuenta de que cuando alguien pasa por al lado, el paraguas debe levantarse para evitar colisión entre la frente y el mismo?! A esto sumémosle que la ley de Murphy actúa inmediatamente y hace que el paraguas te pegue justo donde estan los extremos con los pinches, cosa de lastimarte un poco más.
También me molestan las mujeres que atentan contra mis hijos. Los que me conocen, saben que no tengo hijos, pero menos los voy a tener si las mujeres me siguen pegando en los testículos cada vez que paso por al lado de ellas. Cómo? Fácil. Notaron que por un balance general del cuerpo humano, las personas tienden a mover los brazos de atrás para adelante y viceversa cada vez que caminan? Pues el movimiento de la mujer es mucho más exagerado, de manera que su brazo llega mucho más atrás, lo cuál cierra la ecuación en un choque directo entre la mano femenina y los mejores amigos del hombre.
Otra situación que detesto y es parte del egocentrismo que nos rodea, es que ante la falta de monedas en el país las personas menos se solidarizan. Paso a explicar. Voy a un kiosko a comprar. Pago con 2 pesos siendo el importe de $1,50. El vuelto debería ser, $0,50. Sin embargo el kioskero me dice, no te puedo dar monedas porque tengo pocas. Entonces le pregunto, y para qué guarda las monedas? A lo que me responde, descaradamente, “y capo, para los clientes…” entonces le digo, “y yo que $#%@ soy????”
Seguiré hablando del egocentrísmo, más adelante…

